septiembre 28, 2022

Por: Carlos Alpaca (@alpacasportsoficial)

La palabra imprecisión podría definir muy bien estos primeros 45 minutos. Desde el inicio se pudo ver la propuesta clara de Mannucci para presionar alto, impedir la salida de Melgar o forzar el error. El Dominó no podía encontrar juego por el medio, de modo que apelaba a los cambios de orientación hacía Arakaki o Amoroso para saltar ese bloque trujillano y aproximarse al área rival. Todo esto en los primeros 15 minutos. Otro aspecto claro fue las desatenciones y problemas del Dominó a la hora de defender las acciones a balón parado: ya sea tiros libres, córner’s o laterales, Mannucci ganó todas.

Por otro lado, la rapidez y movilidad de los volantes y delanteros de Mannucci fue lo que más complicó a la joven defensa rojinegra, que precisamente su mayor virtud no es la velocidad. Tanto Noronha, Rodriguez y Relly Fernandez estuvieron muy bien a la hora de presionar, pero sobre todo desmarcarse para generar peligro. El Dominó, con el transcurso del partido, fue superando este aspecto, sin embargo, cuando recuperaba el balón y salía de contra-ataque, era muy impreciso. Perdían el balón por errores propios (técnica). No pudo sostener posesiones largas porque eran imprecisos o Manucci presionaba. Muestra de ello son las dos acciones o aproximaciones del Dominó: La primera, llegó tras una pared por la banda derecha y posterior centro de Amoroso a Othoniel, pero fue offside. Y la segunda, después de un cambio de orientación a Arakaki que centra hacía Othoniel, pero el mexicano no supo definir o decidir. Estas dos jugadas dentro de los 20 y 30 minutos. Posterior a estas acciones, Manucci tuvo varias ocasiones claras para abrir el marcador, pero no fue eficaz. Eso sí, resaltar que la línea defensiva generó complicaciones propias a la hora de decidir y Cáceda tampoco tuvo sus mejores 45 minutos. Superioridad de los trujillanos en el primer tiempo.

En la segunda mitad, a pesar de que no se realiza ninguna variante desde el vamos en el Dominó, los rojinegros mejoran gracias a un jugador: Joel Sánchez. Lito se asoció en mejor medida y con mayor precisión por ambas bandas. Por izquierda con Cabrera o Reyna y por derecha con Amoroso. Varias desbordes y paredes que lamentablemente no tuvieron mayor peligro. Sin embargo, se notó una mejora en el juego de Melgar. Por otro lado, Manucci se apegaba a su planteamiento y tuvo dos jugadas de peligro aprovechando la velocidad de sus atacantes.

A pesar de que Joel era uno de los mejores en estos 15 minutos, se decide su variante por Walter Tandazo. Al mismo tiempo se dio la variante de Ávila por Othoniel. Estos cambios mantuvieron esta superioridad porque se dieron transiciones más rápidas de defensa-ataque. Dos jugadas puntuales donde se aprovechan los espacios a las espaldas de los defensores tujillanos, no pudieron ser concretadas por Hideyoshi Arakaki. Melgar demostraba su superioridad, pero no finalizaba. Peirano, técnico de Manucci, se da cuenta de esto y rearma su mediocampo (porque ya se notaba el cansancio) y logra emparejarlo.

El partido, con espacios, se tornó de contra ataques por momentos y en uno de esos Manucci casi saca ventaja sino fuera por la falta y expulsión de Ibáñez, que debió ser cambiado porque estaba amonestado y por ahí se daban los ataques de los trujillanos. Melgar se quedó con 10 (pasa a ser el equipo con más expulsiones del torneo con 12) y apeló a la contra como contra Boys. Sobre el final (43 minutos) Rasmussen tiene la jugada más clara del partido, pero no puede definir.

La línea defensiva pasó apuros por errores y decisiones propias, sin embargo, Alec Deneumostier vuelve a ser el más regular del Dominó.
Es un empate amargo por cómo se dio todo el segundo tiempo y porque las jugadas más claras las tuvo Melgar en la segunda mitad. Este punto no ayuda mucho en su aspiración a un cupo directo a la Sudamericana porque Mannucci está por encima del Dominó. Si bien Melgar se ubica a un punto del puesto ocho, este era la oportunidad para marcar el camino a falta de 4 jornadas.

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