septiembre 28, 2022

El mítico estadio Melgar del barrio del IV Centenario, fue lugar de la final del fútbol en la categoría B de damas. A pesar del extremo sol que se sentía en el coloso deportivo, los ánimos y fuerzas no se consumaron, por el contrario, se sentía un hervor intenso en las tribunas, padres y madres de los colegios Knudsen e Internacional alentaban sin cesar.

“¡Es un partido no apto para cardiacos!”, se murmuraba en las tribunas del recinto mistiano. Ambos equipos venían de hacer increíbles campañas, las cuales les otorgaban el derecho sagrado de jugar la final. El árbitro pitó y los elencos ingresaron por diversos lados, las rojinegras de Knudsen ingresaron por el lado noroccidente del estadio, mientras que sus rivales, vestidas de tricolor, hicieron lo propio por el lado suroccidente del estadio.

El inicio fue confuso para los equipos, pelotas iban y venían, no había un claro control de ningún equipo. Pero en medio del peloteo, las atacantes rojinegras encontraron espacios y metieron el primer gol del encuentro. La algarabía invadió las tribunas, Knudsen se acercaba al título.

De jugadas confusas, la pelota seguía llegando al área del ‘Inter’, es así como llegó el segundo, el tercero. La situación se complicó para las tricolor. Como una especie de salida, el árbitro dio el pitido del entretiempo, 3 a 0 era el marcador parcial en la final.

Los entrenadores no dudaron en replantear sus estrategias, una larga charla entre las deportistas y entrenadores calmó y puso un paño frío al intenso calor que se vivía en el estadio Melgar.

En el reinicio del cotejo, las cosas no cambiaron. Knudsen siguió atacando, nuevamente pelotas confusas en el área del inter permitieron que la score siga creciendo a favor de las rojinegras. Llegó el cuarto, el quinto, el sexto y la situación no parecía mejorar en ningún momento. Las cosas en las tribunas no cambiaron, la hinchada de Knudsen seguía alentando, en respuesta, la barra del Inter también comenzó a alentar, aunque la realidad era distinta para cada equipo, las hinchadas no las abandonaron.

El reloj ya no aguantaba más minutos, en eso, una jugada más, un rebote más, una confusión más en el área del Inter, el resultado como siempre fue un gol más para Knudsen. 7 a 0 culminó el cotejo, las chicas rojinegra se abrazaron y felicitaron, el cansancio y calor quedó irrelevante, en su cabeza solo había una frase. ¡Somos las campeonas!

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