enero 29, 2023
Bernardo Cuesta

Bernardo Cuesta / Foto: Liga 1

Bastó la presencia del capitán rojinegro, Bernardo Cuesta, para nuevamente definir el partido a favor del FBC Melgar. Esta vez ma ‘victima’ fue la Academia Cantolao, quien cedió los puntos en el puerto del Callao a favor de los arequipeños.

El cotejo era de suma importancia para que el Dominó retome el hilo de las victorias en la Liga 1, y escale posiciones de cara su futuro en el torneo local. Anteriormente vencieron en Arequipa a Alianza Lima y era necesario sumar nuevamente para reengancharse con la imagen de ese Melgar que durante los últimos años se convirtió en protagonista del fútbol peruano.

Desde el inicio del partido, Melgar salió con la intención de quedarse con los tres puntos, y así lo demostraron con los feroces y peligrosos ataques que asediaron al arco de Limousin. Remates que rosaron la valla, otros que golpearon en el poste del arco y hasta un gol anulado al argentino Bordacahar, demostraron que la santa fortuna estaba del lado de los locales.

Sin embargo, una descordinacion de los mismos defensores del Cantolao, permitieron un fugaz contrataque rojinegro. Jugando en salida, los defensores del Delfín realizaron un pase que fácilmente fue interceptado por Martin Pérez Guedes, quien en inmediatamente le dió el pase a Bernardo Cuesta que corrió sobre la banda de occidente y cuando estaba apunto de ser cerrado por los defensores locales, remató sobre el primer poste de Limousin y finalmente, sobre los 43 minutos del primer tiempo, abrió el marcador a favor de los rojinegros.

De ahí en más, Melgar dispondría de más jugadas de extremo peligro, y una vez más se anularía un gol a Bordacahar, está vez fue por una inhabilitación ilegítima. Pese a las opciones que dispuso el Dominó, le faltó contundencia para marcar el segundo gol, anotación que jamás se concretó.

Finalmente, y sobre los últimos minutos de juego, Cantolao de lanzó con uñas y dientes al ataque sobre el arco del rojinegro Carlos Cáceda, pero para -ahora- fortuna de Melgar, los remates no pasaron de ser unos infartantes sustos.

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